María Alejandra,
Así como reanudé esta reconciliación con una carta, ahora te
escribo esta última carta que probablemente sea la mas difícil. Estuve pensando
toda la tarde en lo que fuimos y en lo que intentamos reconstruir y en lo que
siento por ti y por eso mismo es que esto duele un poco.
Si por la tarde dijiste que fuiste alguien más, quiero que sepas que no fuiste nada pasajero en mi vida, fuiste
alguien que llegó a tocar y ver partes de mí que muy pocsas personas han conocido,
es por eso que esta decisión me rompe un poco.
Hay cosas en mi vida que han cambiado de una manera que no
esperaba, situaciones personasles y profesionales que me obligan a ir por otro
rumbo. No es algo que tenga que ver con lo que tú hiciste o dejaste de hacer,
si algo me ha estado pesando toda la tarde es las palabras que dijiste de que
si querías volver a amar cuando yo pensé que ya lo tuyo no era lo mismo, pero
ya mi decisión había sido tomada.
Sé que en algún momento te hice
daño, que dudé, que fui injusto, que no supe cuidar tu tranquilidad como debía y
aun así regresaste a mi a intentarlo una vez y eso ahora me desdobla el corazón.
Te pido perdón por no seguir con este sueño, con esta ilusión
que soñamos algún dia, perdón por no darte le estabilidad que te mercees, perdón
por cerrar esta puertacuando aún hay sentimientos.
Pero también sería injusto quedarme sin poder darte lo que necesitas, sin poder estar atento para felicitar por un aniversario, por estar ausente con un buenos días, con un como te va miamor que puedo hacer por ti.. María ya no quiero ser otra herida en tu vida, tu has sufrido mucho por amor y no te mereces esto, eres muy bella e inteligente.
Ojalá la vida te dé un amor tranquilo, uno donde no tengas que medir tus palabras, donde no tengas miedo de sentir, donde puedas ser tú sin reservas. Porque eso es lo que mereces.
Gracias por todo lo que me
diste. Por tu forma de amar, por tu sinceridad, por tu valentía al abrir tu
corazón incluso cuando tenías miedo.
Estaré aquí siempre cariño nunca
me iré un fuerte abrazo el que nunca te pude dar en persona.